Mi Angel Italiano

Inicio este texto repitiendo exactamente la frase que escribí en octubre del año pasado y que pueden leerla en el post Encuentro con Gianni Gagliardo: “Mi vida en el vino ha estado llena de momentos especiales, pero haber tenido la oportunidad de conocer al señor Gianni Gagliardo es una de las cosas más significativas que me ha pasado”.

El chance que tuve de hablar y compartir con el señor Gagliardo en las instalaciones de Distribuidora Di-Masi, hace ocho meses, se tradujo en un viaje fenomenal para Italia, especialmente dentro de la zona del Piemonte.

El 16 de octubre de 2012 tenía la vaga idea de que quería hacer un “viaje de vinos”, sin estar muy clara en mi destino. El 17 de noviembre estaba montada en un avión de Alitalia, rumbo a Torino, con escala en Roma. Y sí, claro que ahora escribo y tengo una sonrisa en el rostro. ¡Cómo no!

En un mes cuadré, gracias a la ayuda del señor Gianni y del equipo de Distribuidora Di-Masi, todo el viaje. Pero en las próximas líneas solamente hablaré de la bodega Gianni Gagliardo.

Historia ya escrita
En mi post Encuentro con Gianni Gagliardo, así como en la página Web de Vinmoz (www.vinmoz.com), conté sobre el origen de la bodega, de modo que aquí va un “recorta y pega” para que no tengas que moverte de esta página.

Como muchas de las bodegas italianas, la historia y la producción de vinos de Gianni Gagliardo es un negocio generacional que se inició en los años cincuenta cuando Paolo Colla, suegro del señor Gianni, se instaló en una propiedad familiar ubicada en el territorio principal para la producción de Barolo en el Piamonte, donde cuatro generaciones habían estado produciendo vinos para ese momento.

Fue en los 70’s cuando el señor Gagliardo entró en escena, al contraer matrimonio con la hija de Paolo Colla. Proveniente de una familia poco ligada al vino, Gianni Gagliardo tuvo que empaparse con toda la actividad de la bodega, que cuenta con 32 hectáreas de viñedo, ubicadas en cuatro comunas de Barolo.

Originalmente, según nos comentó el señor Gagliardo, en la bodega de Paolo Colla se dedicaban exclusivamente a cosechar y producir el vino, pero el producto lo vendían a otras bodegas. En 1986, con unas condiciones diferentes en el panorama, habiendo pasado varios años de entrenamiento en el mundo del vino y siendo el único dueño de la propiedad, el señor Gianni toma una decisión importantísima: cambia el nombre de la bodega de Paolo Colla a Gianni Gagliardo, y comienza a etiquetar sus vinos para venderlos de forma directa.

Tuvo tres razones fundamentales para entrar en el negocio: en principio le gusta comer bien y, por ende, tomar buen vino cuando come. En segundo lugar, le gusta viajar, y qué mejor manera que hacerlo mientras da a conocer sus vinos y los exporta. Tercero, le encanta conocer gente y otras culturas, y lo mejor para ello es hacer nuevos contactos.

La visita a la bodega
Visita a Gianni Gagliardo
Una gran emoción me invadió cuando tomamos el carro desde Alba hasta Barolo, para ir a visitar durante la tarde/noche del 20 de Noviembre del 2012, al señor Gianni Gagliardo, a quien he decidido llamar mi Angel Italiano.

Al llegar fui recibida por Paolo Gagliardo, el hijo menor del señor Gianni, quien se encarga del Mercadeo. Sus hermanos, Alberto y Stefano también trabajan en el negocio familiar, el primero dedicado a la viña, mientras que el segundo se hace cargo de la bodega. Ya sabía que el señor Gagliardo nos iba a acompañar más tarde, pues en la mañana, mientras visitaba Cascina Castlet, había recibido una llamada en la que se excusaba porque tenía un compromiso, pero me decía que sus hijos me iban a atender y que, además, nos invitaba a mí y a mi mamá (Nena, para los que conocen mi historia) a cenar.

Alberto me dio un recorrido completo por la bodega, ubicada en la Serra dei Turchi, en La Morra, como a 15 minutos de la ciudad de Alba. Cuenta con diferentes salas en las que se pueden apreciar los tanques de acero inoxidable para la elaboración del blanco y los Nebbiolo jóvenes, la sala de barricas francesas (uno de los primeros cambios realizado por el señor Gianni), el espacio donde están los “tonneau” (tonneaux) y el área de los “botti grandi” (foudre), indispensables para la crianza del Barolo.

Aunque no tuve chance de visitar los viñedos porque hacía mucho frío y comenzaba a oscurecer, puedo contar que los viñedos de la Bodega Gagliardo se encuentran ubicados en una posición privilegiada para dar origen a uvas de gran calidad. Las dos zonas principales son Langhe y Roero. En Langhe se encuentran las sub-zonas de La Morra (Viñedo Serra dei Turchi), Barolo (Viñedo Cannubi), Monforte d’Alba (Viñedo Conterni) y Serralunga (Viñedo Parafada). En Roero, en la zona de Monticello, donde tienen el Viñedo Casá y en Viñedo San Ponzio.

Vimos como entraba la noche mientras estábamos parados en una planicie en la parte de afuera de la bodega, justo frente al Viñedo Serra dei Turchi. Alberto y Paolo nos contaban acerca del terroir y la historia de los suelos en la zona de Barolo. Como fue que el mar Padano se retiró de la zona hace 16 millones de años atrás, para dejar unos suelos grandiosos para el cultivo de la vid, compuestos por un sustrato de arcilla, marga calcárea, tiza, toba y arena.

El proceso de recolección de las uvas es siempre a mano, con cuidados especiales de acuerdo con cada tipo de vino a elaborar. Los vinos se crían en barricas regulares (225 litros), las cuales se utilizan para las porciones de vino pequeñas, de un viñedo en particular. Los toneles (500 a 800 litros) o los botti grandi (3.500 litros) se usan, por lo general, para los vinos ya mezclados, en los que se les da el toque final para que se amalgamen antes de ser embotellados. Por lo general, sus vinos no se filtran.

Seguíamos al aire libre, y el frio parecía menor porque los muchachos, especialmente Alberto, hablaban con mucha calidez sobre su trabajo, el cuidado de las plantas, como el clima y el suelo afectan las vides de una manera increíble y como al final consiguen esa uva perfecta para elaborar el mejor vino del mundo, que es lo que siempre quieren hacer.

Los vinos degustados y la Cena
Gianni Gagliardo
Mientras esperábamos a mi Angel Italiano, hicimos una degustación de algunos de los vinos. Paolo se sorprendió cuando le dije que ya había probado seis de los 12 vinos en su portafolio, y me dijo que era una persona privilegiada, lo cual hizo que se dibujara una gran sonrisa en mi rostro. Entonces descorchamos:

  • Fallegro 2011, un vino blanco joven elaborado con la cepa Favorita, muy aromático y con una divina acidez
  • San Ponzio 2008, un Nebbiolo de la zona de Monticello d’Alba (Roero), muy perfumado, suave en boca
  • Barolo Gianni Gagliardo 2008, un nuevo producto que apenas está saliendo al mercado. Menos perfumado que el San Ponzio, pero con gran personalidad
  • Villa M Rosso, una línea fresca y afrutada
  • Cerramos con el Barolo Chinato, el cual acompañamos con unos trozos de Chocolate El Rey que les había llevado de regalo

Cuando llegó el señor Gagliardo, conversamos un rato más y luego fuimos a comer a la Vineria del Barolo, un acogedor espacio dentro de la misma bodega, donde el chef Bruno Boggione cocinó para nosotros exquisitos platillos de la comida piemontesa, los cuales acompañamos con un Barolo Preve, el tope de línea de los vinos de Gianni Gagliardo.

Tal como lo dijo el señor Gagliardo, la vida es bella para algunos en algún momento. Y ese día la vida fue muy bella para mí: estaba en Italia, cenando con el dueño de una bodega productora de Barolo, acompañada por su familia y la mía, degustando exquisita comida y un vino sensacional. ¿Qué más podía pedir?

¡Salud!

Elizabeth Yabrudy