Degustación de Pinot Noir

El pasado domingo (Mayo 22, 2016) un grupo de personas me acompañó a degustar cuatro vinos cien por ciento Pinot Noir. Fue una excelente oportunidad para conocer esta variedad de uva que parece ser retadora desde el viñedo, debiendo ser muy cuidada durante la vinificación, y cuya expresión puede ser tan diferente en la copa, dependiendo del terroir desde donde provenga.

PinotNoir

Como preámbulo a la prueba de producto, nos paseamos por las características del varietal como tal, sus mayores zonas de producción y disfrutamos cómo algunos expertos la definen.

Para Erik Asimov (The New York Times. Febrero 16, 2005), por ejemplo, “ningún vino despierta tantas descripciones poéticas ni constituye un camino al alma como el Pinot Noir. Si existe un vino que puede hacer llorar es él. Es una mujer fatal, un artista temperamental. Es muy, muy sensible”.

David Lett, enólogo de Eyre Vineyards y uno de los pioneros en plantar la cepa Pinot Noir en Oregon (1965), comentó una vez en la revista Wine Country Weekly que “si tuviera que producir Cabernet Sauvignon año tras año, me moriría del fastidio. Sólo la Pinot Noir ofrece un reto que me mantiene interesado”.

SidewaysPero sin duda resulta imposible hoy día hablar de Pinot Noir sin hacer alusión a uno de los más memorables diálogos de la película “Entre Copas” (Sideways, 2004), basada en la novela de Rex Picketty, cuando el protagonista describe por qué le gusta tanto esta variedad: “No lo sé… Es una uva difícil de cultivar. Susceptible, temperamental, madura temprano… No es una sobreviviente como la  Cabernet, que puede crecer dondequiera y prosperar aun cuando es descuidada. La Pinot necesita atención constante, y de hecho únicamente puede crecer en algunos rincones específicos del mundo. Únicamente el más paciente de los viticultores puede cultivarla. Sólo alguien quien realmente se tome el tiempo de entender el potencial de esta uva obtendrá su verdadera expresión. Y cuando eso sucede, puedes percibir los aromas y sabores más buscados, brillantes y sutiles, que estremecen el planeta”.

Esta uva debe su excelente fama a la perfecta expresión que da en los grandes vinos de Borgoña (Francia). Por muchos años ese ha sido el parámetro para los viticultores y enólogos quienes han intentado producir vinos parecidos, con pocas posibilidades de lograrlo. Quizá quienes más se han acercado son los productores de Oregon (Estados Unidos). No obstante, cómo bien lo menciona Oz Clarke en su libro “Uvas y Vinos”, llegó un punto en que algunos expertos se cansaron de buscar esas condiciones ideales para producir Pinots al estilo borgoñón, y concentraron sus esfuerzos en crear productos auténticos, los cuales reflejen a la variedad y al terroir donde se cultiva.

LA DEGUSTACIÓN

Los cuatro productos que tuvimos chance de degustar se presentaron límpidos en vista (salvo el último porque no estaba filtrado), con una capa media a baja, y un color granate con ciertos dejos terracota (todos distintos pero en la misma paleta).  En nariz y boca estas fueron sus expresiones:

  • B&G Pinot Noir Reserva, Barton & Guestier, IGP Ile de Beauté, Francia (2011): un vino francés elaborado al estilo de Nuevo Mundo, el cual trataba de resaltar la frutas sobre otros aromas propios de la variedad. En boca sorprendió por su acidez y mineralidad, baja astringencia, se despidió con una ligera salida amarga, pero su persistencia era corta, posiblemente porque ya no estaba en su mejor momento de vida.
  • Framingham Pinot Noir, Framingham Wines, Marlborough, Nueva Zelanda (2012): algunos disfrutaron su nariz, a otros incluso les pareció que podía estar incluso incorrecto. La realidad es que este vino tenía las características más parecidas a las de un Pinto Noir clásico, en los que cierta complejidad de aromas se hace presente. Las notas terrosas, de sotobosque, con ese toque de champiñón fueron las que salieron primero, para acompañarse posteriormente con algo de regaliz y flores, mientras que la fruta roja se manifestó de forma tímida al final. En boca se percibió con buena acidez, un toque salino, una sutil astringencia y una agradable despedida.
  • Trapiche Broquel Pinot Noir, Bodegas Trapiche, Mendoza, Argentina (2012): las notas herbáceas predominaron en la primera nariz. Una invasión de especias aromáticas (salvia, romero e hinojo fundamentalmente), combinadas con algo de bosque -no tan húmedo- y suaves matices eucaliptales. Tras agitar la copa, delicadas especias, flores rojas y frutas de bosque comenzaban a sentirse. Tras unos minutos todos los aromas se combinaban un poco más, dejando a un lado las capas. En boca su entrada se percibió más dulce que en los vinos anteriores, con una acidez balanceada, y nuevamente se hizo presente la mineralidad en el vino. Un producto con mayor cuerpo y persistencia.
  • Cono Sur Reserva Pinot Noir, Bodegas Cono Sur, Valle de Casablanca, Chile (2013): lo describimos, sin lugar a dudas, como un Pinot de Nuevo Mundo. Mostró una intensidad aromática más marcada (vale decir que era el más joven de la muestra), con mezcla de frutas rojas y negras maduras, acompañadas por notas anisadas, toques de lavanda, cuero y sotobosque. En boca se mostró con el mayor balance entre los cuatro vinos degustados, voluminoso, de buena astringencia, con una despedida media a larga.

Posiblemente lo más curioso del encuentro es que todos los vinos dieron algo de qué hablar. Fue interesante la tertulia y el descubrimiento, independientemente de si algunos disfrutaron más un vino que otro. Al final de la jornada, cada quien se apegó al estilo con el cual está más familiarizado, cosa que es absolutamente válida, pues son las razones que acompañan el hecho de por qué nos gustan los vinos que nos gustan.

¡Salud y hasta un próximo encuentro!

Elizabeth Yabrudy I.