Degustación: Chardonnay

Durante la segunda sesión del Seminario de Identificación de Varietales Blancos, tuvimos oportunidad de degustar cinco Chardonnay disponibles en el mercado venezolano.

ey_seminario02bAntes de comenzar la prueba de los productos, dimos un paseo por el complejo mundo de esta variedad, llamada por diversas razones la reina de las cepas blancas. Innumerables zonas de producción, y un amplio portafolio de aromas que viene dado no solamente por los diferentes tipos de clima/suelo donde esta uva puede desarrollarse, sino por las diversas técnicas de vinificación a las que puede ser sometida.

La actividad la realizamos nuevamente a ciegas y sin un orden particular, para que los participantes se pudieran concentrar en identificar las características organolépticas del vino que tenían en copa. Estas son las notas de la degustación, de acuerdo con la información levantada por el grupo.

ey_seminario02a

Novísimo Chardonnay
Viña Canepa / Valle Central / Chile / 2015 / 13°GL


Amarillo pálido con destellos verdosos, brillante, sin partículas en suspensión y con una densidad media en copa. Aunque su intensidad en nariz era baja a media, este primer vino despertó los sentidos de quienes lo degustamos, al ofrecernos una carta surtida de aromas a frutas tales como pomelo, manzana verde, pera, piña y parchita, acompañados por notas de flores blancas, principalmente de jazmín.
Un vino sutil en boca, con acidez y dulzor equilibrados, pero con una carga mineral que sorprendió a la mayoría. De sensación alcohólica media, con un fácil andar en copa y una persistencia relativamente corta, aunque prolongada por la acidez del producto.
Un vino agradable y fácil de beber, con una excelente relación calidad/precio.

Otazu Chardonnay
Señorío de Otazu / Navarra DOP / España / 2012 / 13°GL


Sin saber la edad del vino y, para evitar predisponernos, hicimos la degustación a ciegas. Si bien en vista el producto se mostraba absolutamente correcto, en nariz y boca dejó saber su edad, indicando que ya no estaba en el mejor momento para ser consumido, a pesar que en diversas ocasiones pasadas fue, para muchos de los presentes, el consentido de la mesa.
Esperemos que su distribuidor tenga oportunidad de volver a acercarnos el producto, con una añada más reciente.

Chivite Finca de Villatuerta Chardonnay
J. Chivite Family Estate / Navarra DOP / España / 2013 / 13°GL


Este vino de color amarillo claro con destellos verdes se presentó impecable en copa. Con una intensidad aromática similar a los vinos anteriores, pero con una expresión más amplia, sin duda alguna, exaltada por los meses que reposa sobre sus propias lías y el ligero paso que hace por barrica.
Los aromas se fueron desvelando capa por capa. La primera nariz fue de notas ahumadas sutiles que se mezclaban con una sensación láctica. Al agitar la copa, comenzaron a salir toques de hierbas aromáticas como el malojillo, para dar paso a las frutas, entre las cuales se identificó pomelo y lima en el caso de los cítricos; melón, melocotón y manzana amarilla dentro de los frutos con semilla, y un toque tropical de piña y cáscara de parchita.
La acidez y la salinidad marcada le conceden un carácter particular a este vino. Su intensidad en boca es media-alta, se confirman los aromas, y su sensación táctil es media, tanto en términos de alcohol como de cuerpo.
La sensación vínica se prolonga, pero la frescura del vino invita a volver a beber otro trago con relativa celeridad.

Fin del Mundo Reserva Chardonnay
Bodega del Fin del Mundo / Neuquén, Patagonia / Argentina / 2013 / 13.5°


En vista presentó atributos similares a los vinos anteriores, pero con una mayor densidad en copa. Su cautivante nariz, de intensidad media, rompió el silencio de la audiencia. Todos los participantes comenzaron a decir a viva voz -con una simpática carga emotiva- los aromas que reconocían. Algunos hicieron la asociación con las frutas maceradas en alcohol que usamos los venezolanos para hacer nuestra torta navideña; otros mencionaron que les hacía recordar al Amaretto o al Frangelico; y ahora, mientras escribo estas líneas y pienso en el producto, me viene a la mente la referencia de un panettone húmedo, fresco y cargado de aroma.
No creo necesario aclarar, pero para no dar pie a confusiones, brevemente traduzco lo antes mencionado: un vino que mostró aromas plenos de dulzor, mezclados con notas de alcohol, entre los cuales resaltaron concha de naranja confitada, frutas deshidratadas como orejones de durazno, dátiles e higos; avellanas, toques de miel y un dejo floral de azahar.
Una suave entrada en boca, acidez media-baja balanceada con el toque mineral, y una despedida amarga que no molestaba, la cual es dada por el paso por barricas de roble americano y francés que tiene este vino. La astringencia delicadamente perceptible, la sensación alcohólica y el cuerpo medio, le dan a este vino una excelente y amigable personalidad, que hace que sea bien recordado por quienes tienen oportunidad de degustarlo.

Salentein Reserve Chardonnay
Bodegas Salentein / Valle de Uco, Mendoza / Argentina / 2013 / 14.5%


De un salón de clase ruidoso a una sala de cata silenciosa. Aunque en vista podría bien confundirse con el vino anterior, la personalidad del último producto era absolutamente distinta. Intrigante; como ese signo escorpio que parece tímido, pero que realmente está observando y esperando a ver cómo se desarrolla su entorno. Enigmático, como bien lo describió uno de los participantes.
El silencio se mantuvo y los aromas demoraron en aflorar, pero estaban allí, haciendo que todos los participantes de la degustación se concentraran. El vino exigía tiempo para ser disfrutado. Las notas ahumadas se hicieron presentes, así como también la mantequilla y el caramelo, expresados en una suerte de toffee (caramelo de caramelo, como suelo llamarlo… “Vaca Vieja”, para quien pueda entender a qué me refiero). Frutas blancas bien maduras, notas ameladas, y un discreto aroma floral.
Un producto educado al paladar, balanceado en sabor, untuoso y corpóreo. Un vino que exige tiempo para su disfrute y para expresarse cómodamente. No es tímido, es discreto y elegante.

Pareciera complicado encontrar un hilo conductor en la degustación de esta semana. Pero al verlo objetivamente, tenemos la presencia del pomelo (con una expresión más de su corteza, que de su pulpa), así como de las frutas con semilla y el sentir tropical de la piña. En boca, la acidez media baja propia de la uva, disminuida en algunos casos por las técnicas de vinificación/crianza aplicadas, todo ello unido a un cuerpo más denso, propio de la variedad.

¡Hasta la próxima semana y salud!

Elizabeth Yabrudy I.

Anuncios

Degustación: Sauvignon Blanc

Ayer iniciamos el Seminario de Identificación de Varietales Blancos, en el que participa un grupo de 18 personas, compuesto por sommelier profesionales, estudiantes de sommelier y aficionados al mundo del vino.

ey_seminario01Luego de hacer un recorrido que nos permitió entender desde la teoría todos los elementos que afectan la forma como la variedad Sauvignon Blanc puede expresarse, pasamos a la degustación de cinco vinos, la cual realizamos a ciegas, de modo que los participantes se concentraran en identificar las características organolépticas del vino servido. El orden fue aleatorio para que nadie -incluyéndome- tuviera idea alguna sobre el siguiente vino a probar.

A continuación las notas de la degustación, basadas en la información generada durante la sesión:

Portillo Sauvignon Blanc
Bodegas Salentein / Valle de Uco, Mendoza / Argentina / 2014 / 13°GL


ey_seminario05Un vino de color amarillo pálido con destellos verdes, límpido, transparente y brillante, con una fluidez media en copa. Una nariz bien definida, con intensidad media-alta, que de inicio se presenta con un carácter herbáceo que recuerda la grama recién cortada, para luego dar paso notas frutales de pomelo, melocotón y parchita, acompañadas de un toque mineral.
Tiene una entrada con un dulzor perceptible que da paso a una acidez media-alta, para entonces confirmarse en boca la mineralidad del vino con una sensación salina. Tanto la sensación alcohólica como el cuerpo del vino fueron definidos como medio, con una persistencia prolongada, marcada por la acidez.
Este vino se elabora en una zona por encima de los mil metros sobre el nivel del mar, donde la Sauvignon Blanc tiene el tiempo suficiente para madurar de forma correcta dadas las horas de insolación, las cuales le permiten cargarse de esos aromas frutales que luego presenta el vino en nariz y que se confirman al saborearlo. El toque mineral y esa sensación salina en boca, muy propio del país, marcan una nota distintiva en este vino.

Framingham Sauvignon Blanc
Framingham Wines / Marlborough / Nueva Zelanda / 2013 / 13°GL


De color amarillo verdoso, correcto en todos los aspectos visuales, más ligero en su andar que el vino anterior. Con una intensidad media en nariz, este vino se expresó durante la degustación de una forma muy distinta a otras en las que varios de los participantes -y mi persona- lo habíamos degustado. Sus aromas estaban concentrados en notas vegetales, entre las cuales resaltaba de forma poco agradable el espárrago. Si bien suele ser un descriptor de la variedad, en otras ocasiones este vino había mostrado un portafolio más amplio de aromas que incluía frutas tropicales, melón verde y melocotones en almíbar, así como toques de hierbas frescas. En esta ocasión, la sensación en boca tampoco fue tan grata y expresiva como en ocasiones anteriores, de modo que posiblemente el paso de los años -y una guarda poco adecuada- no ha acompañado bien a este vino que, hasta hace relativamente poco, se mostraba grato y fácil de identificar como un digno representante de uno de los mejores Sauvignon Blanc del mundo, como son los Sauvignon neozelandeses.

Finca Las Moras Sauvignon Blanc
Finca Las Moras / Valle de Pedernal, San Juan / Argentina / 2016 / 13.5°GL


Prácticamente incoloro, limpio, transparente, brillante y ligero en copa, este vino demostró su juventud en varios aspectos. Tímido en nariz pero juguetón al mismo tiempo, trató de confundir a los catadores mostrando unas notas florales y aromas con sensación de dulzor que no son descriptores propios de la Sauvignon Blanc.
En boca su desempeño fue sutil, con una acidez presente pero más baja de lo que esperaríamos normalmente en un vino de esta variedad, con ligero toque mineral y una despedida amarga, pero que no molestaba. De cuerpo e intensidad baja a media, y persistencia baja.
Al dejarlo reposar y estando más cómodo, dejó salir las notas frutales, entre las cuales resaltaron la lima, el durazno y toques de lichi.
¿Se le puede dar otra oportunidad? Siempre es válido. Igual hay que tomar en cuenta que San Juan es una zona más de tintos que de blancos, y como bien lo comentaba uno de los participantes, el 2016 fue una añada difícil para Argentina tanto por los cambios climáticos como por la corriente de El Niño, lo cual generó retraso en la cosecha y reducción en la producción.

Montes Serie Clásica Sauvignon Blanc
Viña Montes / Valle de Casablanca / Chile / 2013 / 12.5°GL


ey_seminario04Color amarillo claro con destellos verdosos, límpido, transparente, brillante y de movimiento ligero en copa. Franco y de intensidad media, este vino mostró una nariz con un balanceado espectro de aromas que denotaba suaves notas de espárragos y hierbas frescas, frutas con semilla como el melocotón maduro, así como toques cítricos de pomelo rosado y cáscara de limón. De sabores bien balanceados, con sensación mineral marcada, alcohol y cuerpo medio, este vino tenía una persistencia prolongada y un agradable final.
Se ha mantenido correcto en botella incluso con el paso del tiempo. Y si bien no tiene la frescura y vivacidad que podría asegurar tenía en el 2014, luego de varios años permanece firme y reconocible como un excelente ejemplar de los Sauvignon Blanc del Valle de Casablanca, en Chile.

MontGras Reserva Sauvignon Blanc
MontGras / Valle de Leyda, San Antonio / Chile / 2015 / 13°GL


ey_seminario03En copa tiene un color amarillo pálido, y se observa libre de sedimentos, transparente, muy brillante, y con gran fluidez.
Su nariz de intensidad media regala aromas que denotan la expresión del clima fresco donde nace este producto. En un correcto balance, toques de pimentón y espárrago se conjugan con suaves notas de madreselva y piel del limón, así como con aromas tanto de manzana verde como de piña fresca.
Un ligero toque dulce es sobrepasado por la grata acidez punzante y la mineralidad, que apenas deja percibir un toque amargo durante la salida del vino. De cuerpo ligero a medio, con una sensación alcohólica perceptible, este vino se despide de forma prolongada, dejando en boca la caricia de su juventud.

Es magnífico poder degustar en una misma ocasión cinco vinos de una misma cepa que por su lugar de origen, vinificación y el paso del tiempo, se pueden expresar tan distinto en la copa, pero manteniendo un hilo que los une y que les da su esencia como varietal.

¡Salud!

Elizabeth Yabrudy I.

El gratificante efecto del tiempo

ey_ananke00Quienes me conocen saben que desde el día que los probé, me volví fanática de los quesitos Ananké. Estoy hablando de hace aproximadamente diez años, así que no es algo nuevo. No sólo dejé que su frescura y calidad se apoderaran de mi paladar, sino que me contagié con la energía y las ganas de hacer las cosas bien que tienen sus emprendedoras: Elisa Grimaldi y Marianela García.

Las cabritas, como ellas mismas se apodan, han recorrido el camino de forma consistente, creciendo poco a poco, aprendiendo del negocio, manejado de forma correcta las vicisitudes e innovando para mantenerse en el mercado con una marca reconocida y apreciada por los consumidores.

Hasta principios del 2016 cuando uno pensaba en Ananké, automáticamente la imagen que venía a la mente era la de un potecito relleno con un queso de cabra fresco, fácil de untar y que, a quienes amamos la cocina, nos hacía ponernos creativos para darle vida a platos sencillos, que encantaban al comensal.

Hoy, el pensamiento asociativo no es tan sencillo, y nuestra mente juega con una suerte de ALT-TAB (esas dos teclas que usamos en la computadora para pasar de una pantalla a otra rápidamente), porque el portafolio de Ananké se amplió y ahora también podemos disfrutar de los sabores de la madurez.

La gracia del tiempo

Ahora, cuando vas al anaquel de quesos de tu tienda preferida, puedes optar por comprar los quesos frescos o los quesos madurados de Ananké; pero es bien importante conocer las cualidades de estos últimos, pues no solamente varían por el nombre, sino que su tiempo de maduración tiene una incidencia importante en cómo se van a presentar para el consumo.ey_ananke01

La nueva línea incluye tres productos: Galipanero, Paramero y Paramero con Cenizas. Los quesos salen de la cava de Ananké, listos para ser consumidos (por lo general con 50-60 días antes de la fecha estipulada en el empaque como “fecha de vencimiento”). A medida que pasan los días, ellos continúan evolucionando, lo que significa que su color, aroma, sabor y textura cambian y se intensifican, tal como se aprecia en la imagen.

Conocer cómo se expresa cada producto en sus diferentes estadios de maduración no sólo te va a generar un mayor disfrute, sino que te dará la capacidad de poder seleccionar correctamente el vino que lo acompañará. Además, tener conciencia del proceso de maduración de los quesos desarrollará tus habilidades para convertirte en lo que las cabritas llaman un “afinador”, aquella persona que adquiere el queso en estadio joven, teniendo la paciencia y la determinación para esperar que el queso evolucione -en las condiciones de guarda adecuada- hasta alcanzar la madurez adecuada.

Armonías que funcionan

Los últimos meses del 2016 fueron super divertidos. Trabajé en conjunto con Marianela y Elisa para buscar la mejor armonía para sus productos. Probamos los quesitos, en sus diferentes estadios, con infinidad de vinos. Lo hicimos en privado, nos reunimos con gente talentosa y amante del buen comer/beber como Adriana Gibbs, Mercedes Oropeza y el equipo de Casa Oliveira. Realizamos una presentación a la prensa y otra para mi grupo de aficionados. Fue una labor absolutamente placentera, la cual nos llevó a las siguientes conclusiones:

ARMONÍAS ENTRE QUESOS  MADURADOS ANANKÉ Y VINOS

Galipanero Paramero Paramero con Cenizas
Joven
(50 días antes de fecha de vencimiento en etiqueta)
Blanco suave y delicado. Sugerencia: Riesling (ligeramente dulce). Vinos Blancos Altos en Acidez
Sugerencia: Sauvignon Blanc (preferiblemente de zonas de clima fresco/frío).
Vinos Blancos con Cuerpo. Sugerencia: Chardonnay o Rioja Blanco con paso por barrica o reposo sobre lías.  
Semi-Envejecido
(35 días antes de fecha de vencimiento en etiqueta)
Blanco Aromático, con un mínimo pero perceptible grado de azúcar residual. Sugerencia: Pomar Blanco o el Partager Blanco. Vinos Espumosos Dulces. Sugerencia: Espumosos  Demi-Sec o Espumante “Dolce”. Vinos con acidez media y delicado dulzor.
Sugerencia: Rosé d’Anjou o Prosecco Extra Dry.
Envejecido
(Menos de 5 días antes de fecha de vencimiento en etiqueta)
Blancos Dulces.
Sugerencia: vinos de cosecha tardía, Icewine, Sauternes.
Vinos Fortificados Dulces.

Sugerencia: Madeira.

Vinos Fortificados Dulces.

Sugerencia:Oporto Tawny.

Cuando compres los quesitos madurados de Ananké, mira siempre la fecha de vencimiento y calcula en cuál estadio se encuentran:

  • Joven: 50 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta
  • Semi-Envejecido: 35 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta
  • Envejecido: menos de 5 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta

Si quieres saber cómo va a estar el producto en términos de vista, aromas y gusto, haz clic aquí y descúbrelo.

¡Salud y buen provecho!

Elizabeth Yabrudy I.

Quesos Ananké: diferentes expresiones en cada estadio de maduración

Como lo comento en el texto “El gratificante efecto del tiempo”, los quesos madurados se expresan de forma diferente a medida que el tiempo va pasando. Es por ello que comparto con ustedes las notas de cata de cada uno de los productos, en caso que todavía no los conozcan o que, por el contrario, sean fanáticos y quieran convertirse en “afinadores”, sabiendo entonces lo que va a ocurrir en el producto a medida que el tiempo pasa.

Galipanero Joven
(50 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


Un queso madurado con personalidad jovial, que se presenta con un color blanco en su exterior, el cual denota frescura, y una capa firme, lisa y de textura aterciopelada, que apenas empieza a formar el anillo de maduración.
En nariz es un queso honesto, con una intensidad alta propia de un producto madurado, el cual desprende aromas a crema de leche, hongos, suaves notas herbáceas y una ligera sensación de amoniaco, típica de este tipo de quesos (quesos con cubierta blanca).
En boca se presenta fresco, con los sabores bastante balanceados en un corazón firme pero flexible, que apenas genera una sensación de untuosidad en lengua y paladar, la cual se rompe con el leve crujir de la corteza al ser masticada. Este queso se despide con un punto picante. En el caso que se desee armonizar este queso con vino, debe ser con un blanco joven muy suave y delicado, para que no sobrepase al queso.

Galipanero Semi-Envejecido
(35 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


Un queso semi-envejecido, con un color perlado y una corteza bastante uniforme la cual, al ser cortada, permite ver la formación del anillo de maduración que recubre un corazón flexible de pasta blanda.
Con una nariz de intensidad media/alta, este queso ofrece aromas lácteos, acompañados de hongos, notas de bosque húmedo y una leve presencia de amoníaco, típica de los quesos con cubierta blanca.
En boca se percibe balanceado con un toque ligeramente dulce. Se confirman los aromas mientras se forma una capa que envuelve lengua y paladar, pero en la cual la corteza irrumpe para hacer notar una sensación de astringencia. Tiene una persistencia media.
Este queso armoniza con vinos blancos jóvenes elaborados a partir de variedades de buena intensidad aromática, con un mínimo pero perceptible grado de azúcar residual, cuya sensación de dulzor/acidez se presente balanceada en boca. En el caso de vinos que se encuentran en los anaqueles venezolanos, recomiendo el Pomar Blanco o el Partager Blanco.

Galipanero Envejecido
(Menos de 5 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


Un queso envejecido, de color perlado con toques marfil, con apariencia irregular que nos recuerda que ha ido perdiendo humedad, por lo cual su textura externa es rugosa y su corazón al cortarlo se percibe cremoso y de pasta muy blanda.
Su intensidad media/alta en nariz deja percibir notas lácticas, trufas, y algo de amoniaco, típico de este tipo de quesos (quesos con cubierta blanca). Los aromas se confirman intensamente en boca, mientras la pasta se disuelve y hay un aumento tanto de la sensación de acidez como de la astringencia.
Este queso armoniza con vinos blancos dulces, especialmente los de cosecha tardía, los cuales conjugan dulce y ácido en boca, con cuerpo medio, generando una sensación carnosa.

Paramero Joven
(50 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


Un queso madurado en estadio joven, que presenta una corteza blanca lisa con un interior levemente granulado, que recuerda los quesos de cabra frescos, y que no hace alusión alguna al anillo de maduración.
En nariz es franco, y si bien su intensidad es baja a media, permite reconocer rápidamente notas lácticas.
Al llevarlo a boca es cuando podemos percibir su carácter, sin dejar de ser un producto fácil de comer. Se presenta con una refrescante acidez y sabor mineral, tiene un cuerpo que invade y no se disuelve tan fácilmente, mientras se despide con delicada dulzura. Es ideal armonizar este producto con un vino que tenga sus mismas características (acidez y mineralidad), que permita saborear las bondades del queso sin opacar a quien lo acompañe. Es por ello que la armonía sugerida es un Sauvignon Blanc, preferiblemente de zonas de clima fresco/frío como Casablanca o Leyda (Chile), Marlborough (Nueva Zelanda) o Loira (Francia).

Paramero Semi-Envejecido
(35 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


Un queso semi-envejecido que se presenta con una corteza firme de color perla, la cual al ser cortada marca visiblemente la diferencia entre el anillo de maduración y un corazón cremoso.
En nariz se presenta sin defectos, con una intensidad aromática media que permite identificar notas de frutos secos como almendras y nueces, con agradable toque de tierra húmeda, y un ligero aroma de amoniaco, que no molesta en lo absoluto.
Se impone en boca con un balance entre acidez y salinidad, así como con la confirmación -en sabor- de los aromas percibidos. Su cuerpo envuelve y hace que su despedida sea prolongada, acompañada por un ligero amargor proveniente de la corteza. Es un queso que armoniza bien con vinos que tengan un sabor dulce, que permita balancear su acidez y salinidad, por lo que recomendamos un espumante demi-sec o “dolce”.

Paramero Envejecido
(Menos de 5 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


De corteza color blanco marfil, menos uniforme y visiblemente rugosa por su estadio avanzado de maduración, que se revela con un anillo totalmente expandido en el interior.
Sus aromas denotan el correcto envejecimiento, marcado por notas de nueces y otros frutos secos, acompañados por un toque de amoniaco, propio de estos quesos, que de una sensación de picor en nariz que luego se confirma gratamente en boca, donde consigue manifestar cada uno de los sabores, recorriendo los espacios con su cremosidad, hasta despedirse sin decir adiós, porque se mantiene presente por un largo rato.
Es un producto complejo y potente, pero absolutamente amable con quien decide disfrutarlo, por lo que la selección de armonía responde a los mismos criterios, sugiriendo un vino fortificado dulce como el Madeira, el Oporto o el Marsala.

Paramero con Cenizas Semi-Envejecido
(35 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


Su corteza llama la atención porque es de color blanco con toques naranja, lo que es entendible dado que su maduración ocurre al abrigo de cenizas de zanahoria. Aparenta ser firme por fuera, mientras muestra una textura rugosa, pero su interior se es blando con un color ámbar que llama la atención.
Al cortarlo se percibe la intensidad y se aprecian los aromas terrosos acompañados con el amoniaco, propio de la maduración de estos quesos.
Se abre paso en boca con una delicada dulzura que se balancea con una agradable acidez. Si permites que el queso invada tu paladar, se siente la untuosidad del mismo, pero la corteza irrumpe con su crujir y al despedirse queda en la lengua una ligera sensación de astringencia. Su descripción pareciera apuntar a un vino potente, pero la realidad es que este queso está bastante balanceado y acompañarlo con un vino de acidez media y delicado dulzor, resulta en una experiencia acogedora para el paladar. Sugerimos como armonía un Rosé d’Anjou.

Paramero con Cenizas Envejecido
(Menos de 5 días antes de su fecha de vencimiento en la etiqueta)


Una corteza marfil con destellos naranja, reflejo de una maduración que ocurre bajo una cobija de cenizas de zanahoria. Su textura rugosa reta al cuchillo que, al cortarlo, se encuentra con un queso absolutamente cremoso, de color caramelo, que invade el espacio con su aroma.
Resulta imposible no saber que estás frente a un queso envejecido, porque su intensidad en nariz es bastante alta.
Quienes gozan de paladares bien entrenados disfrutan de esta experiencia que combina la acidez con la mineralidad, la astringencia leve con un delicioso picor, todo en el marco de una cremosa textura que queda en boca invitando a tomar una copa de Oporto Tawny, que resulta en una armonía absolutamente deliciosa.

¡Salud y buen provecho!

Elizabeth Yabrudy I.