Degustación (II): Chardonnay

La cepa Chardonnay fue la protagonista de la segunda sesión del Seminario de Identificación de Varietales Blancos. Degustamos cuatro vinos que nos permitieron apreciar cómo esta uva puede mostrarse con diferentes tipos de vinificación y en diferentes etapas de su vida en botella.
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Falernia Reserva Chardonnay
Viña Falernia / Valle de Elqui / Chile / 2016 / 13.5° GL


Un vino de color amarillo pálido, brillante, con una densidad ligera a media en copa. Aunque sus aromas se presentaron con una intensidad relativamente baja, permitió a quienes lo degustamos apreciar notas de frutas cítricas como pomelo y cáscara de limón; algunas frutas tropicales con recuerdos de parchita, mango pintón y piña recién cortada; así como notas florales de acacia y verbena, acompañadas por toques de levadura y pinceladas ahumadas. En boca resaltó su juventud, dada la frescura percibida. Es un vino balanceado en sus sabores, de acidez media, con esa suave nota mineral y ligeramente salina, propia de un vino de este valle (Valle de Elqui), ubicado al norte de Chile. Tiene buena intensidad en gusto y una astringencia baja a media, debido a que parte del vino hizo la fermentación alcohólica en barrica.
Es un vino muy agradable para tomarlo solo, pero también puede acompañar algunos platos como cebiche de mango o unas chuletas ahumadas de cerdo con salsa de naranja.

Fin del Mundo Reserva Chardonnay
Bodega del Fin del Mundo / Neuquén / Argentina / 2013 / 13.5° GL


De color amarillo claro, correcto en todos sus aspectos visuales, lento en su andar en copa. En nariz presentó una intensidad mayor que la del vino anterior, pudiéndose percibir frutas tropicales como cambur maduro (titiaro, para los venezolanos) y mango, unidas a algunas frutas con semilla; fundamentalmente aromas que se percibían dulces. Notas lácticas, de pan tostado, almendras/avellanas y leves toques ahumados completaron la paleta aromática. Una delicada entrada dulce dio paso a una acidez media-baja, con una despedida ligeramente amarga. La astringencia media-baja, estuvo acompañada por una sensación alcohólica y un cuerpo medio, con una persistencia prolongada.
Un vino ideal para despertar los sentidos de quienes lo consumen, porque su paleta aromática es muy amigable. Una copa para romper el hielo y abrir la conversación, una segunda copa para acompañar un risotto a la crema o un salmón aromatizado con eneldo.

EY_SeminarioChardonnay02Salentein Reserve Chardonnay
Bodegas Salentein / Valle de Uco, Mendoza / Argentina / 2013 / 14.5° GL


Hermoso color amarillo claro con destellos dorados, límpido, transparente, brillante, con una fluidez media. Se mostró tímido en términos de intensidad; sus aromas estaban más integrados que en el vino anterior, pero nos permitió reconocer algunas notas de cambur maduro, cáscara de frutos cítricos, almendras, levadura y pan tostado, así como también toques cremosos y amelados. Muy balanceado en boca, se confirman los aromas de forma elegante, con una suave astringencia, pero con una potencia media en general. Un vino ideal para armonizar con comida: acompaña de maravilla el queso de cabra Paramero con Cenizas (estadio semi-envejecido) de Ananké, pero podría degustarse también junto con un lomo de cerdo en salsa de parchita.

Otazu Chardonnay Fermentado en Barrica
Señorío de Otazu / DOP Pago de Otazu / España / 2009 / 13.5° GL


A todos los participantes les impresionó el color de este vino. Cuando uno piensa en un Chardonnay que fue fermentado en barricas de roble francés, que además tuvo crianza sobre sus lías y también en roble, y que tienen siete años, jamás espera encontrarse con un vino amarillo pálido que conserve una tonalidad verdosa. Como es lógico, es un vino ya desarrollado, al cual se le agradece que aún sea capaz de mantenerse entero. Frutas tropicales bien maduras, flores secas, higos, aromas de levadura, toques ahumados y dejo de miel fueron algunos de los aromas percibidos. En boca los sabores se balancearon con una intensidad baja a media, y se percibió una agradable mineralidad. Con una intensidad media-baja se expresaron el resto de los aspectos del gusto, tales como astringencia, cuerpo y alcohol. No tiene una gran persistencia, pero es un vino agradable de tomar. Si todavía tienes una botella en casa, date prisa en degustarla. Si quieres apreciar la correcta evolución de un Chardonnay, todavía tienes chance de encontrar esta etiqueta en algunos anaqueles locales.

¡Salud!

Elizabeth Yabrudy I.

 

Degustación: Sauvignon Blanc

Ayer iniciamos el Seminario de Identificación de Varietales Blancos, en el que participa un grupo de 18 personas, compuesto por sommelier profesionales, estudiantes de sommelier y aficionados al mundo del vino.

ey_seminario01Luego de hacer un recorrido que nos permitió entender desde la teoría todos los elementos que afectan la forma como la variedad Sauvignon Blanc puede expresarse, pasamos a la degustación de cinco vinos, la cual realizamos a ciegas, de modo que los participantes se concentraran en identificar las características organolépticas del vino servido. El orden fue aleatorio para que nadie -incluyéndome- tuviera idea alguna sobre el siguiente vino a probar.

A continuación las notas de la degustación, basadas en la información generada durante la sesión:

Portillo Sauvignon Blanc
Bodegas Salentein / Valle de Uco, Mendoza / Argentina / 2014 / 13°GL


ey_seminario05Un vino de color amarillo pálido con destellos verdes, límpido, transparente y brillante, con una fluidez media en copa. Una nariz bien definida, con intensidad media-alta, que de inicio se presenta con un carácter herbáceo que recuerda la grama recién cortada, para luego dar paso notas frutales de pomelo, melocotón y parchita, acompañadas de un toque mineral.
Tiene una entrada con un dulzor perceptible que da paso a una acidez media-alta, para entonces confirmarse en boca la mineralidad del vino con una sensación salina. Tanto la sensación alcohólica como el cuerpo del vino fueron definidos como medio, con una persistencia prolongada, marcada por la acidez.
Este vino se elabora en una zona por encima de los mil metros sobre el nivel del mar, donde la Sauvignon Blanc tiene el tiempo suficiente para madurar de forma correcta dadas las horas de insolación, las cuales le permiten cargarse de esos aromas frutales que luego presenta el vino en nariz y que se confirman al saborearlo. El toque mineral y esa sensación salina en boca, muy propio del país, marcan una nota distintiva en este vino.

Framingham Sauvignon Blanc
Framingham Wines / Marlborough / Nueva Zelanda / 2013 / 13°GL


De color amarillo verdoso, correcto en todos los aspectos visuales, más ligero en su andar que el vino anterior. Con una intensidad media en nariz, este vino se expresó durante la degustación de una forma muy distinta a otras en las que varios de los participantes -y mi persona- lo habíamos degustado. Sus aromas estaban concentrados en notas vegetales, entre las cuales resaltaba de forma poco agradable el espárrago. Si bien suele ser un descriptor de la variedad, en otras ocasiones este vino había mostrado un portafolio más amplio de aromas que incluía frutas tropicales, melón verde y melocotones en almíbar, así como toques de hierbas frescas. En esta ocasión, la sensación en boca tampoco fue tan grata y expresiva como en ocasiones anteriores, de modo que posiblemente el paso de los años -y una guarda poco adecuada- no ha acompañado bien a este vino que, hasta hace relativamente poco, se mostraba grato y fácil de identificar como un digno representante de uno de los mejores Sauvignon Blanc del mundo, como son los Sauvignon neozelandeses.

Finca Las Moras Sauvignon Blanc
Finca Las Moras / Valle de Pedernal, San Juan / Argentina / 2016 / 13.5°GL


Prácticamente incoloro, limpio, transparente, brillante y ligero en copa, este vino demostró su juventud en varios aspectos. Tímido en nariz pero juguetón al mismo tiempo, trató de confundir a los catadores mostrando unas notas florales y aromas con sensación de dulzor que no son descriptores propios de la Sauvignon Blanc.
En boca su desempeño fue sutil, con una acidez presente pero más baja de lo que esperaríamos normalmente en un vino de esta variedad, con ligero toque mineral y una despedida amarga, pero que no molestaba. De cuerpo e intensidad baja a media, y persistencia baja.
Al dejarlo reposar y estando más cómodo, dejó salir las notas frutales, entre las cuales resaltaron la lima, el durazno y toques de lichi.
¿Se le puede dar otra oportunidad? Siempre es válido. Igual hay que tomar en cuenta que San Juan es una zona más de tintos que de blancos, y como bien lo comentaba uno de los participantes, el 2016 fue una añada difícil para Argentina tanto por los cambios climáticos como por la corriente de El Niño, lo cual generó retraso en la cosecha y reducción en la producción.

Montes Serie Clásica Sauvignon Blanc
Viña Montes / Valle de Casablanca / Chile / 2013 / 12.5°GL


ey_seminario04Color amarillo claro con destellos verdosos, límpido, transparente, brillante y de movimiento ligero en copa. Franco y de intensidad media, este vino mostró una nariz con un balanceado espectro de aromas que denotaba suaves notas de espárragos y hierbas frescas, frutas con semilla como el melocotón maduro, así como toques cítricos de pomelo rosado y cáscara de limón. De sabores bien balanceados, con sensación mineral marcada, alcohol y cuerpo medio, este vino tenía una persistencia prolongada y un agradable final.
Se ha mantenido correcto en botella incluso con el paso del tiempo. Y si bien no tiene la frescura y vivacidad que podría asegurar tenía en el 2014, luego de varios años permanece firme y reconocible como un excelente ejemplar de los Sauvignon Blanc del Valle de Casablanca, en Chile.

MontGras Reserva Sauvignon Blanc
MontGras / Valle de Leyda, San Antonio / Chile / 2015 / 13°GL


ey_seminario03En copa tiene un color amarillo pálido, y se observa libre de sedimentos, transparente, muy brillante, y con gran fluidez.
Su nariz de intensidad media regala aromas que denotan la expresión del clima fresco donde nace este producto. En un correcto balance, toques de pimentón y espárrago se conjugan con suaves notas de madreselva y piel del limón, así como con aromas tanto de manzana verde como de piña fresca.
Un ligero toque dulce es sobrepasado por la grata acidez punzante y la mineralidad, que apenas deja percibir un toque amargo durante la salida del vino. De cuerpo ligero a medio, con una sensación alcohólica perceptible, este vino se despide de forma prolongada, dejando en boca la caricia de su juventud.

Es magnífico poder degustar en una misma ocasión cinco vinos de una misma cepa que por su lugar de origen, vinificación y el paso del tiempo, se pueden expresar tan distinto en la copa, pero manteniendo un hilo que los une y que les da su esencia como varietal.

¡Salud!

Elizabeth Yabrudy I.

Cata Vertical – Montes Alpha Cabernet Sauvignon

Una soMontes01bria invitación digital. Una sala bien montada. Futuros sommeliers listos para hacer el servicio. Un selecto grupo de personas, entre ellos profesionales del vino, representantes de las mejores licorerías de la ciudad, periodistas y aficionados.

Lugar: Academia de Sommeliers de Venezuela
Anfitriones: Dayana Medina y Leo D’Addazio, Academia de Sommeliers de Venezuela / Patricia de Sousa y Arturo Maia, Casa Oliveira
Protagonistas: nueve añadas de Montes Alpha Cabernet Sauvignon
Resultado: una gratificante y exitosa experiencia

Una cata histórica, como bien la definió el equipo de Casa Oliveira. Tener la oportunidad de hacer una cata vertical es siempre un privilegio, pues permite a quienes degustan los vinos, tener el entendimiento de cómo un producto de una bodega en particular, pero con diferentes añadas, evoluciona con el pasar del tiempo.

Poder organizar una actividad de este tipo requiere de conocedores que en algún momento vieron el potencial de algunas cosechas en particular y decidieron guardar –cautelosamente–  al menos una botella de estos vinos para, en algún momento, apostar a su exitoso descorche. Las nueve añadas de ayer las debemos a Casa Oliveira, Miro Popic y Leo D’Addazio.

ANGELES QUE BRILLAN COMO ESTRELLAS
Montes es una bodega chilena con más de 25 años en el mercado. Aurelio Montes y Douglas Murray, junto con Alfredo Vidaurre y Pedro Grand, se unieron para comenzar a producir vinos de calidad en un país que hasta el momento solamente pensaba en volumen, y no se destacaba particularmente por cualidades diferenciadoras en sus vinos.

Para pensar en exportación, había que pensar en el gusto internacional, y eso sin duda hacía referencia al estilo de los vinos franceses (Bordeaux, en esencia). Es así como el primer Montes Alpha en salir de Chile fue el Cabernet Sauvignon 1987, que según lo refiere la bodega, fue el primer vino premium del país que se exportó.

Tuve el placer de conocer al señor Aurelio Montes en el 2007. IMG_5690Me entusiasmó el orgullo con el cual hablaba de su bodega, especialmente porque se refería a que todo era producto de su tierra, del trabajo de gente de la zona, un vino elaborado en su totalidad con capital Chileno.

Ayer, 4 de Junio de 2016, el Arcángel Miguel brilló en las nueve cosechas de Montes Alpha Cabernet Sauvignon que tuvimos oportunidad de degustar.

LOS VINOS, UNO A UNO

  • 2011: el más joven de todos los vinos degustados. Profundo color rubí con destellos granate, densidad media y una hermosa capacidad para esculpir la copa con grandes arcos y piernas gruesas. Con intensidad media en nariz, este vino tenía aromas a ciruelas pasas y casis, notas de eucaliptus, pimienta negra y un toque de aceitunas negras. Como bien lo mencionara Dayana Medina mientras hacía la degustación del vino, un Cabernet con la tipicidad propia de la variedad. En boca su entrada era dulce, con una acidez media y una despedida amarga pronunciada. De potente astringencia y buen cuerpo, permitió que los aromas se confirmaran en copa, dejando un agradable retrogusto con sensación torrefacta (toque de cacao). Un vino con una larga persistencia.
  • 2010: un color similar al anterior (rubí con destellos granate), con una extracción ligeramente menor, límpido y brillante en copa. Intensidad baja en nariz, pero mucho más vegetal desde el inicio. Mostró algo de pimienta negra antes de empezar a descubrirse las notas de fruta negra madura. Tras una espera, dejándolo respirar un poco, toques mentolados y de hierbas aromáticas comenzaron a percibirse. En boca el dulzor de entrada, con acidez media, una nota un poco más salina y de nuevo el toque amargo de la despedida. Como lo comentábamos en voz baja Eliezer Rondón y yo, un vino Cabernet con la clásica expresión chilena. Recordó Miro Popic en ese momento, que éste era el vino del año del terremoto que sacudió a Chile, momento en el cual solo algunas bodegas lograron salvar sus productos.
  • 2008: combino en esta descripción mis notas de cata con las de Malvy Medina. De capa alta, más granate que los vinos anteriores, pesado en copa. Aromas de intensidad media/baja, en su mayoría terciarios. Confitura de fruta negra, notas balsámicas, y el mentolado que se volvió una constante, acompañado de otros aromas herbáceos, frescos. Ataque dulce, balanceado con la acidez, un dejo mineral y la despedida amarga, ahora más sutil. Astringencia educada. Con mayor balance que los vinos anteriores.
  • 2007: de color granate e intensidad media, límpido, con un poco menos de brillo que el resto de la muestra al momento. Impactan nuevamente los arcos que se forman cuando el vino se adhiere a la copa, dejando resbalar delicadamente unas gruesas piernas. De intensidad baja en principio, tímido en expresar sus aromas, pero recordándonos su potencia en alcohol. Se fue abriendo con la misma paciencia de quienes guardaron estas botellas, para luego dar salida a una fruta dulce y madura, expresada en una suerte de mermelada, acompañada de notas balsámicas, con la frescura de algunas especias anisadas y un toque de pimienta negra. La entrada dulce más delicada, absolutamente balanceada con la acidez y ahora sí, una exquisita despedida. De cuerpo medio, con astringencia perceptible pero elegante, y persistencia media a alta.  El 2007 fue resaltado por muchas bodegas chilenas como un gran año, con lo cual la evolución de este vino podría prometer un buen futuro.
  • 2002: como era de imaginarse, con la edad de este vino, el color apuntaba ya hacia un granate con toques ambarinos, o naranja, como los describió Belkis Croquer, de capa bastante baja. Sin duda, aromas más evolucionados. En principio ese toque de “guardado”, que tras agitar la copa comenzó a desaparecer para dar paso a un popurrí de flores, acompañado por aromas de cuero, café y algo de sotobosque. Una suave entrada, con una acidez media a baja, y cero amargor. Taninos domados, como los definió Belkis, con una delicada despedida y una persistencia baja.
  • 1993: un posible rojo rubí en sus inicios que ya degradó a una tonalidad casi marrón, como ocurrió de aquí en adelante en la cata. Un vino algo turbio en vista, con pigmentos degradados al fondo de la copa, más ligero que los anteriores en su andar. Muchos terciarios, como bien mencionara Eliezer Rondón en su descripción, quien levantó entre otros aromas los de humedad, algo de champiñón, flores secas, notas de hinojo y mentolados. En boca se percibió el dulce inicial, pero el vino mantenía una buena acidez, aunque ya había perdido un poco su astringencia. De cuerpo medio/bajo, al igual que su persistencia.
  • 1990: a pesar de ser mayor que el vino anterior, este vino pareció estar un poco más entero. Granate con tonos hacia el marrón, era translúcido y mantenía cierto brillo (no estaba opaco como el 1993). Lo describiría con esa nariz de vino viejo… vino de Viejo Mundo. Su intensidad aromática era posiblemente la más pronunciada de todos los vinos degustados hasta el momento, pero con una paleta más cerrada, donde como indicaba José Pereira durante su participación, solo podemos hablar de bouquet. Difícil de descifrar sus aromas, pero ciertas notas químicas (no defectuosas) se hicieron presentes, incluyendo toques de tinta. Con una presencia más delicada del alcohol, este vino dejó salir una acidez que impactó para su edad, así como su astringencia, aunque el paso de los años ya se notaba porque no se percibía tanta armonía entre sus elementos.
  • 1989: aún granate siendo generosos, marrón en color para ser más honestos. Translúcido y de poco brillo. Me encantó cuando Leo D’Addazio dijo toffee como primer aroma encontrado en este vino, pues no habría mejor forma de nominarlo. Luego mencionó hojas de tabaco, sotobosque, champiñón y yo diría, más que champiñón, un recuerdo del aroma de las trufas, con la compañía de los balsámicos que volvían a pronunciarse. Los cuatro sabores presentes, pero con muchísima sutileza. La sensación de astringencia ligera en inicio pero que se reafirmaba en el post-gusto. Este vino se mostró más entero que el de 1990.
  • 1988: ámbar en color, como bien lo mencionó Dayana Medina. En mi copa no hizo más que recordarme el tiempo que tenía criándose en botella, pues al ser una de las últimas personas en recibir el servicio, capturé muchos de sus sedimentos. Aromas similares a los del vino anterior, con una expresión algo más “medicinal”, evocando notas de yodo. Una boca delicada, propia de esos vinos que agradeces tener el privilegio de probar porque fueron bien hechos desde su inicio, posiblemente sin pensar en ese entonces que, 28 años después, alguien los iba a degustar e iban a mantener su esencia.

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Para todos quienes tuvimos el beneficio de participar en esta degustación, fue un placer, un descubrimiento, la oportunidad única e histórica de ver a un mismo ángel brillar de nueve formas diferentes. Como lo comentara Miro Pocic durante el cierre, ninguno de esos vinos estaba enfermo ni alterado. Fueron productos elaborados con la mano experta, la pasión y el entusiasmo de Aurelio Montes y su equipo; cuidados perfectamente por Casa Oliveira en su trayecto entre la bodega y el punto de venta; y, sin duda alguna, guardados en condiciones ideales por quienes tuvieron la generosidad de sacarlos de sus bodegas para compartirlos con un grupo de aficionados y amantes del vinos.

¡Mil gracias y salud!

Elizabeth Yabrudy I.

 

Degustación de Pinot Noir

El pasado domingo (Mayo 22, 2016) un grupo de personas me acompañó a degustar cuatro vinos cien por ciento Pinot Noir. Fue una excelente oportunidad para conocer esta variedad de uva que parece ser retadora desde el viñedo, debiendo ser muy cuidada durante la vinificación, y cuya expresión puede ser tan diferente en la copa, dependiendo del terroir desde donde provenga.

PinotNoir

Como preámbulo a la prueba de producto, nos paseamos por las características del varietal como tal, sus mayores zonas de producción y disfrutamos cómo algunos expertos la definen.

Para Erik Asimov (The New York Times. Febrero 16, 2005), por ejemplo, “ningún vino despierta tantas descripciones poéticas ni constituye un camino al alma como el Pinot Noir. Si existe un vino que puede hacer llorar es él. Es una mujer fatal, un artista temperamental. Es muy, muy sensible”.

David Lett, enólogo de Eyre Vineyards y uno de los pioneros en plantar la cepa Pinot Noir en Oregon (1965), comentó una vez en la revista Wine Country Weekly que “si tuviera que producir Cabernet Sauvignon año tras año, me moriría del fastidio. Sólo la Pinot Noir ofrece un reto que me mantiene interesado”.

SidewaysPero sin duda resulta imposible hoy día hablar de Pinot Noir sin hacer alusión a uno de los más memorables diálogos de la película “Entre Copas” (Sideways, 2004), basada en la novela de Rex Picketty, cuando el protagonista describe por qué le gusta tanto esta variedad: “No lo sé… Es una uva difícil de cultivar. Susceptible, temperamental, madura temprano… No es una sobreviviente como la  Cabernet, que puede crecer dondequiera y prosperar aun cuando es descuidada. La Pinot necesita atención constante, y de hecho únicamente puede crecer en algunos rincones específicos del mundo. Únicamente el más paciente de los viticultores puede cultivarla. Sólo alguien quien realmente se tome el tiempo de entender el potencial de esta uva obtendrá su verdadera expresión. Y cuando eso sucede, puedes percibir los aromas y sabores más buscados, brillantes y sutiles, que estremecen el planeta”.

Esta uva debe su excelente fama a la perfecta expresión que da en los grandes vinos de Borgoña (Francia). Por muchos años ese ha sido el parámetro para los viticultores y enólogos quienes han intentado producir vinos parecidos, con pocas posibilidades de lograrlo. Quizá quienes más se han acercado son los productores de Oregon (Estados Unidos). No obstante, cómo bien lo menciona Oz Clarke en su libro “Uvas y Vinos”, llegó un punto en que algunos expertos se cansaron de buscar esas condiciones ideales para producir Pinots al estilo borgoñón, y concentraron sus esfuerzos en crear productos auténticos, los cuales reflejen a la variedad y al terroir donde se cultiva.

LA DEGUSTACIÓN

Los cuatro productos que tuvimos chance de degustar se presentaron límpidos en vista (salvo el último porque no estaba filtrado), con una capa media a baja, y un color granate con ciertos dejos terracota (todos distintos pero en la misma paleta).  En nariz y boca estas fueron sus expresiones:

  • B&G Pinot Noir Reserva, Barton & Guestier, IGP Ile de Beauté, Francia (2011): un vino francés elaborado al estilo de Nuevo Mundo, el cual trataba de resaltar la frutas sobre otros aromas propios de la variedad. En boca sorprendió por su acidez y mineralidad, baja astringencia, se despidió con una ligera salida amarga, pero su persistencia era corta, posiblemente porque ya no estaba en su mejor momento de vida.
  • Framingham Pinot Noir, Framingham Wines, Marlborough, Nueva Zelanda (2012): algunos disfrutaron su nariz, a otros incluso les pareció que podía estar incluso incorrecto. La realidad es que este vino tenía las características más parecidas a las de un Pinto Noir clásico, en los que cierta complejidad de aromas se hace presente. Las notas terrosas, de sotobosque, con ese toque de champiñón fueron las que salieron primero, para acompañarse posteriormente con algo de regaliz y flores, mientras que la fruta roja se manifestó de forma tímida al final. En boca se percibió con buena acidez, un toque salino, una sutil astringencia y una agradable despedida.
  • Trapiche Broquel Pinot Noir, Bodegas Trapiche, Mendoza, Argentina (2012): las notas herbáceas predominaron en la primera nariz. Una invasión de especias aromáticas (salvia, romero e hinojo fundamentalmente), combinadas con algo de bosque -no tan húmedo- y suaves matices eucaliptales. Tras agitar la copa, delicadas especias, flores rojas y frutas de bosque comenzaban a sentirse. Tras unos minutos todos los aromas se combinaban un poco más, dejando a un lado las capas. En boca su entrada se percibió más dulce que en los vinos anteriores, con una acidez balanceada, y nuevamente se hizo presente la mineralidad en el vino. Un producto con mayor cuerpo y persistencia.
  • Cono Sur Reserva Pinot Noir, Bodegas Cono Sur, Valle de Casablanca, Chile (2013): lo describimos, sin lugar a dudas, como un Pinot de Nuevo Mundo. Mostró una intensidad aromática más marcada (vale decir que era el más joven de la muestra), con mezcla de frutas rojas y negras maduras, acompañadas por notas anisadas, toques de lavanda, cuero y sotobosque. En boca se mostró con el mayor balance entre los cuatro vinos degustados, voluminoso, de buena astringencia, con una despedida media a larga.

Posiblemente lo más curioso del encuentro es que todos los vinos dieron algo de qué hablar. Fue interesante la tertulia y el descubrimiento, independientemente de si algunos disfrutaron más un vino que otro. Al final de la jornada, cada quien se apegó al estilo con el cual está más familiarizado, cosa que es absolutamente válida, pues son las razones que acompañan el hecho de por qué nos gustan los vinos que nos gustan.

¡Salud y hasta un próximo encuentro!

Elizabeth Yabrudy I.

 

 

 

Concurso Mejor Sommelier del Mundo 2016

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Cada vez hay más personas quienes quieren saber de vinos. Algunos se dedican al consumo desde la simple y magnífica experiencia de la prueba sin juicio; otros leen, van aprendiendo y buscan quien los guíe para degustar con conocimiento; algunos asisten a escuelas para aficionados persiguiendo una formación más completa; y los que quieren ir más allá, estudian para ser sommelier.

El inconveniente, según mi punto de vista, es que ser un sommelier no se traduce únicamente en saber de vinos (destilados, aguas, te, entre otros). Muchos tenemos un título profesional al que no necesariamente le estamos rindiendo tributo. Leyendo aquí y allá, encontré en Wine Spectator Online una crónica de Jonathan Ray (2013) en el cual cita a Benoît Gouez, Chef de Cave en Moët & Chandon, quien dice que ser sommelier “tiene que ver con sicología y el entendimiento del cliente, así como de sus expectativas. El sommelier es el punto medio entre el chef y el cliente, y debe tener un conocimiento excepcional acerca del vino, siendo técnicamente adepto a este. Es un reto enorme”.

En este sentido, y estando absolutamente de acuerdo con lo dicho por Benoît Gouez, un verdadero sommelier tiene que trabajar en sala, o haber tenido la experiencia del servicio en el restaurante por un largo tiempo. Para confirmar mi teoría, vuelvo al título de este texto, y a lo que está por venir a final de esta semana: El concurso para elegir al Mejor Sommelier del Mundo 2016.

CONCURSANTES CON MAYORES POSIBILIDADES

Las pruebas inician con un examen teórico, por lo cual el conocimiento adquirido tras horas y horas de estudio es fundamental. Si quieren tener una referencia sobre cuánto hay que estudiar, y por cuánto tiempo (que la respuesta rápida es muchísimo y sin límite), los invito a ver el documental Somm. ¡Se van a impresionar!

Pero la teoría solamente te hace un conocedor. En la primera ronda también se evalúa la degustación analítica a ciegas, la cual debe realizarse en una segunda lengua. Para ello se requiere que el participante haya invertido suficientes horas en la práctica sensorial, catando productos de la mayor cantidad de regiones viti-vinícolas, de modo que tenga la capacidad para reconocer los vinos.

Las mayores posibilidades de pasar a la siguiente etapa –y de sobrevivir a la misma– la tienen sin duda aquellos quienes dedican su vida a la profesión. En esta segunda ronda los participantes se reducen de 60 (aproximadamente) a 12. Deberán demostrar sus destrezas para el servicio en sala. Se les asignan una serie de tareas que deben cumplir, como si estuvieran atendido a clientes en un restaurante. Seguidamente, el concursante debe identificar a ciegas algunos vinos y describirlos, explicando su mejor armonía con comida y las condiciones ideales para su servicio. Si se mantiene el mismo formato del concurso del 2013, el siguiente paso es completar un segundo examen teórico.

Los tres mejores, elegidos por un estricto jurado calificador, pasan a la final. Como si los nervios por obtener el codiciado título -con más de un intento hecho por ellos en la mayoría de las ocasiones- no fuese poco, una audiencia gigantesca y cámaras para transmisión en vivo, acompañan a los concursantes.

Como es de imaginar, en este punto la competencia se torna más compleja. El participante debe demostrar sus habilidades de manejo de la sala tanto en lo que corresponde al servicio per se, como a sus herramientas para la resolución de conflictos y manejo de situaciones inesperadas. Aparte, debe hacer sugerencias de armonías entre comida y vino, identificar errores de redacción en un menú, y nuevamente degustar a ciegas diversos productos.

En este punto gana la competencia quien tenga la mayor preparación, desde todo punto de vista: conocimiento, experiencia, sicología, teatralidad y auto-control, entre otros aspectos. No hay dudas que ser un buen sommelier requiere constancia, y ser el Mejor Sommelier del Mundo implica, además, dedicación, desarrollo personal e intelectual, y la capacidad para poder demostrar verdadera pasión por la profesión.

QUIÉN NOS REPRESENTA

GGGustavo García, Mejor Sommelier de Venezuela 2015. Conozco a Gustavo desde el 2007; cuando yo apenas me iniciaba seriamente en el mundo del vino, él se desempeñaba como sommelier del Restaurante Le Gourmet (Caracas, Venezuela),  donde prestó sus servicios hasta el 2011. Desde entonces, ha fungido como asesor de cavas privadas de alto nivel, tanto dentro como fuera de Venezuela.

Ha acompañado su actividad profesional con viajes a importantes bodegas en Francia, Italia, España y Chile. Para completar la formación obtenida en la Academia de Sommeliers de Venezuela, ha realizado cursos y entrenamientos formales en el exterior, como el de servicio en sala de l’Ecole de Formation d’Alain Ducasse (Paris, Francia).

Gustavo representó a Venezuela en el concurso Mejor Sommelier de las Américas que se realizó el año pasado en Chile (2015). Como parte de su preparación para el Concurso Mundial de Sommelier 2016, hizo una segunda pasantía en el Restauante Le Cinq del Hotel Four Seasons Georges V (Paris, Francia) baja la dirección de Eric Beaumard, Mejor Sommelier de Europa 1994 y, posteriormente, recibió entrenamiento de la mano de Franck Thomas, Mejor Sommelier de Europa 2000 (Antibes, Francia).

Tuve oportunidad de conversar con Gustavo y preguntarle acerca de las expectativas que tiene sobre el Concurso. “La preparación que un sommelier debe tener para un concurso como este es muy rigurosa y debe ser muy constante. Me siento tranquilo porque no tengo una presión tan fuerte como otros colegas. Quiero hacer un buen papel y esto no necesariamente implica quedar entre los 12 finalistas. Voy a vivir la experiencia y aprender de ella, y parte de esto incluye establecer conexiones con compañeros y personalidades del mundo del vino. Esta será, posiblemente, parte de la mejor preparación que pueda tener para alcanzar una posición relevante en futuros concursos internacionales”.

LA CITA ES EN MENDOZA, ARGENTINA

Esta es sin duda una semana importante para Argentina en lo que al mundo del vino se refiere. Ya deben estar arribando a Mendoza especialistas de distintos países (como algunos de los mejores sommeliers del mundo, entre ellos Paulo Basso, Gerard Basset y MarKus del Monego) quienes se reunirán -entre el 15 y el 20 de abril- con motivo del Concurso Mundial de Sommeliers, edición número quince.

Esta competencia se ha realizado desde 1969, teniendo lugar cada tres años en alguno de los países miembros de la Association de la Sommelierie Internationale. Los actuales ganadores de los concursos nacionales, así como los ganadores de los concursos continentales, representarán a 53 países en esta contienda que pretende, entre otras cosas, promover la visibilidad de la profesión del sommelier más allá de las fronteras de la industria en sí.

  • 16 de Abril: inicio de la competencia con la evaluación teórica y la degustación de productos a ciegas. Al final de la sesión, únicamente avanzan doce participantes, quienes competirán en la segunda ronda.
  • 17 de Abril: ronda semifinal, con los doce participantes seleccionados. En paralelo se estará celebrando el Día Mundial del Malbec.
  • 19 de Abril: el Teatro Independencia de la Ciudad de Mendoza será el escenario para la final del Concurso. Este hermoso recinto acogerá a más de seiscientas personas, incluyendo las delegaciones de todo el mundo, la directiva de la ASI, personalidades del sector viti-vinícola, sommeliers y periodistas especializados. Se tiene planificado hacer una trasmisión en pantalla gigante en el Park Hyatt Mendoza y el concurso podrá ser observado, en tiempo real, vía Internet, en todas partes del mundo.

Le deseo a todos los concursantes el mayor de los éxitos. Cada uno sabe hasta dónde quiere y puede llegar. La realidad de la profesión es diferente para todos y la preparación depende no solamente de sus capacidades personales e intelectuales, sino del apoyo que reciban tanto de sus respectivas Asociaciones como de la industria del vino de su país, a fin de poder acceder a productos, viajar y tener una formación constante como lo amerita quien decida acercarse a obtener el título de Mejor Sommelier del Mundo.

¡Salud!

Elizabeth Yabrudy I.

Notas extra, otros rones…

Hace un par de semanas tuve oportunidad de dirigir una degustación privada. Un grupo de amigos se reunió y me pidió que liderara la actividad para ellos.

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Luego de contarles un poco sobre la historia del ron en el mundo y en Venezuela, hablamos sobre las diferentes etapas de producción, conversamos sobre los tipos de rones y, por supuesto, sobre la Denominación de Origen Ron de Venezuela.

Trabajamos con cinco productos:

  • Ocumare Golden Reserve: marrón con algunos destellos en bronce, este ron se presentó con intensidad media/alta en nariz, brindándonos aromas de frutas maduras, licor de ponsigué y algo de frutos secos. Entre sus sabores destacaba una arista de acidez importante, lo que hizo de este producto algo distinto a otros rones antes degustados; no obstante, esa intensidad en nariz no se percibió de igual manera en boca, donde se presentó más tímido, con cuerpo medio y una textura envolvente, pero de persistencia media.
  • Bodega 1800 Ron Antiguo: su color era el más claro de toda la selección. Dorado con matices ligeramente naranja, y una mayor fluidez en la copa que el Ocumare Golden Reserve. Baja intensidad en nariz, con notas yodadas/minerales muy marcadas, así como el notable carácter del alcohol. Luego de dejarlo reposar un poco, se abrió más y nos permitió percibir algunas notas de cuero y caramelo. En boca se presentó recordándonos que es un ron de la zona oriental de Venezuela, por lo cual su mineralidad (carácter salino) se percibía fácilmente. Un cuerpo ligero a medio, un ron fácil de tomar solo y posiblemente ideal para acompañar algunos platillos de mar. Puedo imaginarlo con un ceviche clásico o con unos camarones al ajillo.
  • Pampero Aniversario: de un hermoso color marrón con toques rojizo y una densidad media en copa. Su intensidad en nariz sorprendió al grupo, cautivándonos con aromas que nos recordaban cuero, roble, frutas maduras con carácter dulce, almendras tostadas, notas ahumadas. En boca se confirmaron los aromas con una entrada dulce y sedosa. Con un cuerpo similar al del primer ron, éste fue muy elegante al paladar, absolutamente balanceado.  ¡Resultó ser el favorito de todos!
  • Santa Teresa 1796: color ámbar, ligeramente de menor intensidad cromática que el Pampero, con reflejos ladrillo que le daban vivacidad en vista. Una nariz perfumada que hacía pensar en notas ameladas, confitura de naranja, y una presencia de flores blancas aromáticas como el azahar. Boca delicada, confirmación de los aromas, con el dulzor preciso para ser percibido sin llegar a catalogarse como un ron dulce.
  • Ron Cañaveral (barrica personal de uno de los participantes): su dueño nos contó que el ron conservado en la barriquita tenía entre 6 y 8 años de crianza originalmente, y que él lo había conservado allí por casi dos años más. En copa se apreciaba su color ámbar con una perceptible herradura en tono cobrizo. De intensidad media/alta en nariz, con marcadas notas de madera que opacaban otros aromas en este ron, posiblemente por sus conservación por casi 24 meses en un contenedor tan pequeño. Al agitarlo y darle un poco de tiempo, pudimos percibir notas de cuero y algo de caramelo, frutos secos, y un ligero dejo frutal.  En boca se presentó potente, con mucho carácter, marcado inicialmente por la madera y el alcohol. La recomendación fue servirlo en una coctelería delicada. Sugerimos combinarlo con agua tónica y un toque de limón, aromatizando el vaso con una ramita de canela y hojas de hierba buena.

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Fue una muy buena experiencia. Como aprendizaje, si pudiera repetirla, posiblemente cambiaría el orden de servicio de los productos (Bodega 1800 Ron Antiguo, Ocumare Golden Reserve, Santa Teresa 1796, Pampero Aniversario, Ron Cañaveral)  y le daría tiempo al Cañaveral para que se abriera un poco más, de modo de no percibirlo tan regio como ocurrió en esta ocasión.

¡Salud!

Elizabeth Yabrudy

Un paseo por el Ron de Venezuela

El pasado domingo (31 de Enero) tuve el placer de dirigir una degustación de rones en la Hacienda la Trinidad. En efecto, ese era el nombre de la actividad cuando envié la convocatoria: “Degustación de Rones”. Pero mientras preparaba la presentación y trabajaba sobre los rones que había seleccionado, entendí que “Un paseo por el Ron de Venezuela” era un título mejor para toda la información que quería compartir y la experiencia que iba a disfrutar con los participantes.

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Paseamos por la historia, los llevé de la mano a lo largo del proceso de producción, conversamos sobre el ron viejo de Carúpano y la Hacienda Altamira (casa de Ron Carúpano), vimos imágenes de Santa Teresa con su historia, les hablé acerca de los aportes de Alejandro Hernández -creador de Pampero- a la industria del ron y, por supuesto, les presenté la Denominación de Origen Ron de Venezuela, de lo que se sabe oficialmente, de lo que todos comentan y de lo complicado que es conseguir sus reglamentos oficiales, los cuales para mí siguen siendo un misterio; no obstante, un orgullo.

Posteriormente, pasamos a la degustación. A continuación un resumen de los productos que probamos:

  • Ron Roble Viejo: elaborado en Ocumare del Tuy por Complejo Industrial Licorero del Centro. Salió al mercado en el 2012 y su maestro ronero es Giorgio Melis. Se trata de una mezcla de rones añejados entre 6 y 8 años. El producto se presentó límpido y brillante en copa, con un color ámbar claro y una densidad media. En nariz se presentó con una intensidad media/alta, reflejando aromas con carácter dulzón, principalmente frutales, incluyendo frutos secos como las almendras, así como algunas notas de vainilla y madera. Al degustarlo, la sensación de la entrada fue dulce, pero no pudimos confirmar los aromas en boca, pues el carácter del roble sobrepasaba los otros descriptores. Se percibió una sensación agradable de picor debido al alcohol. La persistencia de este ron fue media, marcada fundamentalmente por el alcohol y la madera. Sus productores lo recomiendan para ser usado en coctelería, debido a que es un producto que logra mantener su esencia al combinarse con jugos de frutas y otros ingredientes. En particular tuve oportunidad de probarlo alguna vez con canela, cáscara de naranja y agua tónica (¡me encantó!), así como también en una suerte de mojito, elaborado con papelón en lugar de azúcar. Cuando lo armonizamos con los platillos no obtuvimos una respuesta muy positiva, aunque algunos de los participantes lo disfrutaron con el cebiche de mango.
  • Ron Cacique Leyenda: elaborado en La Miel, estado Lara, por Destilerías Unidas y comercializado por Diageo de Venezuela. Salió al mercado en el 2014 y sus maestros roneros son Luis Figueroa y Oswaldo Báez. Menos brillante que el ron anterior, posiblemente debido a que parte de la mezcla ha sido criada en barrica por mucho más tiempo. Es un producto que mezcla alcoholes añejados entre 2 y 12 años, presentándose en vista con un tono ambarino más potente. Su nariz cautivó a quienes adoran los aromas dulces, ya que se percibía una combinación entre frutas maduras, en confitura, notas de ciruela y ponsigué, con especias de repostería (canela y nuez moscada, fundamentalmente); aromas a torta de navidad, como lo describimos algunos. La entrada en boca confirmó los aromas, percibiéndose la redondez del ron, con un cuerpo de medio a suave, que nos dejó una sensación agradable al paladar, con una despedida de prolongación media/baja. La recomendación de la marca como servicio ideal de este producto es en un vaso largo, con agua gasificada y una conchita de limón. En la armonía con los platos que servimos, resultó favorita la unión entre Cacique Leyenda y el asado con salsa semi-dulce.
  • Ron Carúpano Solera Centenaria: elaborado en la Hacienda Altamira, en Carúpano, estado Sucre. Salió al mercado en 1993 y su maestra ronera (la única mujer en tener ese título en Venezuela) es Carmen López. Color dorado intenso como la miel y densidad alta en copa, fundamentada en sus 45 grados de alcohol. Sus aromas absolutamente distintos a los de los rones anteriores, marcados por la barrica y las notas marinas. La fruta se percibió en confitura, con toques de naranja macerada, así como frutos secos, tipo almendras tostadas; todo ello conjugado por las notas dadas por la crianza prolongada de este producto (añejamiento de seis años en sus rones base, con reservas de hasta 21 años), las cuales se percibieron con aromas de caramelo bien marcado, vainilla y roble. Difícil de escapar de la entrada dulce, la cual dio paso a una sensación salina, con la confirmación de aromas que además estaban acompañados por un agradable picor, un cuerpo elegante y una despedida larga que dejó sensación untuosa en boca. La sugerencia de su servicio perfecto es consumirlo en vaso corto en las rocas o, incluso, en una copa balón también con piedras de hielo. Resultó ser una armonía perfecta para el cebiche de mango, y algunos de ustedes lo describieron también como combinación ideal con el asado. Sin embargo, para mí es el tipo de producto que disfrutaría solo, como culminación de una deliciosa cena.

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Para cerrar degustamos el Licor de Ron Hacienda Saruro, en compañía de los exquisitos chocolates de Sander Chocolatier. Ambas opciones –tanto las conchitas de naranja cubiertas con chocolate, como las napolitanas con sarrapia– resultaron fantásticas. Todos disfrutaron de este dulce cierre mientras veían el vídeo oficial de la DOC Ron de Venezuela

Una excelente experiencia. Gracias a quienes pudieron acompañarme en esta oportunidad.

¡Salud!

Elizabeth Yabrudy I.