Una mañana con Sophenia

Hace unos quince días inicié mi semana de una excelente manera: degustando los vinos de Finca Sophenia, en el acogedor show room de Di-Masi. A continuación la reseña de mi experiencia.

Sophia Benvenuto, Roberto Luka y Elizabeth Yabrudy

Súper querido. Así puedo definir a Roberto Luka, Presidente y Co-fundador de Finca Sophenia, una bodega muy reconocida de Argentina. Entró al show room de Di-Masi, estrechó mi mano tan pronto Tamara Belgiovane, Sommelier de la distribuidora, nos presentó y me regaló una gran sonrisa. Estaba acompañado por Sophia Benvenuto, una hermosa joven, de rasgos europeos, pero con encantador acento argentino.

Guiados por Franco Masi, uno de los dueños de Distribuidora Di-Masi, nos acercamos a la oficina, donde nos pusimos cómodos para que yo pudiera hacerle algunas preguntas y conocerlos mejor.

Roberto Luka tiene una larga trayectoria en el mundo del vino argentino. Fue director de una bodega productora de gran tamaño (Finca Flichman, si mal no recuerdo) y también Presidente de Wines of Argentina. Es por ello que me daba curiosidad saber por qué había esperado hasta 1997 para montar una bodega propia.

Amistad y Negocios

Sophia y Eugenia son las hijas de los co-fundadores y de allí el nombre de la bodega: Sophenia. Roberto Luka y Gustavo Benvenuto hasta antes de la creación de Finca Sophenia habían compartido muchos  momentos de sus vidas personales, que incluso los unieron en una gran amistad, pues se conocen desde que sus hijas entraron al pre-escolar.

Roberto adquirió el terreno para la bodega, en el Valle de Uco, ubicado al suroeste de Mendoza, específicamente en la zona de Gualtallary, Tupungato. En nuestra entrevista Sophia comentaba que cuando fueron a conocer el terreno, todos se veían la cara como diciendo: “realmente vamos a abrir nuestra bodega aquí, ¿en este desierto?”

Y es que el Valle de Uco, a pesar de lo conocido que pueda ser ahora, es un espacio recién descubierto para la viticultura. Luka y Benvenuto, tal como lo han hecho muchos otros bodegueros, tuvieron que crear las vías de comunicación hacia la civilización, construir sus propios sistemas de riego y crear su bodega prácticamente de cero.

La empresa consolidó entonces, mucho más, los lazos entre dos familias. La gran amistad que habían construido Eugenia y Sophia por más de 15 años se vio acompañada de un nuevo tipo de relación en la que se convirtieron en asociadas de negocios, compartiendo sus nombres primero en una Bodega y, años más tarde, en una gran etiqueta.

Finca Sophenia

Calidad Argentina para el Mercado Internacional

Si bien la idea original de producir vinos estaba cargada de pasión, el tema comercial también era importante, sobre todo cuando se realiza una inversión tan grande de dinero y de tiempo. Tal como me lo comentó Roberto Luka, la idea desde el principio fue producir vinos de calidad, que fuesen apreciados en el mercado local, reconocidos en el ámbito internacional.

Para ello seleccionaron un terreno excelente, se aseguraron de tener un gran equipo que los apoyara y han trabajado con mucha pasión para elaborar sus productos. Rogelio Rabino es el enólogo encargado, quien cuenta con el apoyo  de otro joven enólogo muy reconocido en Argentina, Matías Michelini, así como con la asesoría de Michel Rolland en proyectos particulares.

En nuestra conversación se notó lo significativo que para Roberto Luka es tener una bodega en Gualtallary. Es por ello que cito a continuación un fragmento de un artículo publicado por Winesur (www.winesur.com), en el que Matías Michelini describe este microclima: “Gualtallary tiene tres factores que determinan su carácter. Uno de ellos es el suelo, formado en la era cuaternaria, producto de erosiones aluvionales de la Cordillera de Los Andes que brindan suelos pobres, pedregosos, calcáreos de buen drenaje y estructura suelta. Por otro lado, comparado con otras zonas, Gualtallary posee una gran pendiente de Oeste a Este, con un rápido escurrimiento de las aguas de lluvias y heladas, no afectando la calidad natural de las uvas. Su cercanía a la cordillera (altitud) brinda gran amplitud térmica y brisas frescas durante el periodo de maduración (de envero a cosecha), extendiendo el ciclo, aumentando el equilibrio natural de los compuestos químicos y polifenólicos, dando carácter y personalidad a sus vinos, en los que predomina la frescura y carácter mineral de sus suelos”.

Es así como, desde el primer vino producido por la bodega, el Alto Sur Malbec 2003, el equipo de Sophenia se ha esmerado por hacer buenos vinos, que reflejen la tierra que les da origen.

Vinos que pueden ser disfrutados por todos

Roberto y Sophia me comentaron que hoy día el consumo del vino en Argentina está más orientado a productos de buena calidad. Debido a la cantidad de inmigrantes europeos, el vino es una bebida que siempre ha estado en la mesa de los argentinos, pero a raíz de los cambios de la Industria en los 90, el desarrollo de mejores productos y la creación de las escuelas de sommeliers, así como de otras academias de vino, hoy en día la gente tiene más conocimientos para solicitar un mejor producto y realmente apreciar sus cualidades.

Le pedí a Sophia que me definiera los vinos de Sophenia desde un punto de vista personal y no comercial. Aunque la respuesta que conseguí seguía teniendo un corte de mercadeo, me gustó mucho lo que me dijo: “queremos hacer vinos que todo el mundo pueda disfrutar. Si no sabes de vinos, la idea es que te parezcan sencillos y agradables, fáciles de tomar. Si tienes más conocimientos, queremos que te parezcan interesantes, como para quedarte un rato tratando de descubrirlos…”.

Aunque ni Eugenia ni Sophia tienen profesiones vinculadas realmente con la industria del vino, cada vez han ido vinculándose más con el negocio, asumiendo roles importantes que les permitan apoyar el crecimiento de Sophenia. Sin duda alguna, es una gran responsabilidad la que tienen en sus manos. Es el legado que van a dejarles sus padres.

Finca Sophenia - Los Vinos Degustados

La Degustación

Junto con algunos colegas sommelier y personas vinculadas a la industria del vino, tuve oportunidad de degustar siete productos de Finca Sophenia disponibles en el mercado local. Los vinos se elaboran casi en su totalidad con uvas producidas en viñedos propios y todo el proceso ocurre dentro de la moderna bodega de Finca Sophenia.

Sophenia Brut Nature: es el primer espumante de la bodega, el cual está elaborado con método Charmat, a partir de las variedades Chardonnay y Semillón. Un vino con una burbuja fina y persistente en vista, delicada y larga en boca. Por el reposo que  tiene el vino sobre las lías, además de las notas afrutadas pueden percibirse en nariz los toques de levadura e incluso algo de pan tostado (aroma no muy típico de los espumantes hechos con método Charmat). Tiene una refrescante acidez en boca, con una mineralidad muy particular.

Altosur Sauvignon Blanc 2012: fresco en todos los sentidos. De color amarillo pálido con reflejos verdosos, con aromas que mezclan la fruta cítrica/alta en acidez con notas herbáceas, muy expresivo en boca. Al igual que ocurría con el espumante, la acidez y la mineralidad (que hacía percibir el vino como salado), hacen de este producto un vino muy refrescante. La cosecha de las uvas se realiza en cuatro etapas con el fin de conseguir el balance perfecto en copa. Un Sauvignon Blanc mas francés que sureño, lo que lo hace diferente a otros vinos de la variedad disponibles en el mercado.

Sophenia Reserve Chardonnay 2012: su color amarillo claro lo hace parecer un vino sencillo, pero desde que comienzas a olerlo sabes que su fortaleza está por llegar. Me sorprendieron los aromas torrefactos (tostado y café) desde la primera vez que lo acerqué a la nariz. Alrededor de un 25% del producto pasa por barrica francesa de primer uso, y una parte del vino hace fermentación maloláctica, lo que disminuye la acidez del producto final y le otorga untuosidad al vino en boca. La nota mineral se repite. Es como un signo del suelo y del ambiente de Gualtallary.

Entre un vino y otro Roberto nos hablaba de la región, mientras Sophia daba algunas indicaciones técnicas de los productos. Es así como Roberto nos contaba que Tupungato significa “Mirador de Estrellas” según los huarpes (indígenas cuyanos). Se trata de una zona a unos mil 200 metros sobre el nivel del mar, donde la uva madura lentamente, desarrollando sus aromas, manteniendo una acidez elevada que luego se percibe en los vinos, obteniendo una gran coloración de la piel y concentrando suficiente cantidad de azúcar. “Es por ello que aquí se pueden producir vinos longevos, con potencial de guarda”, explicó Roberto.

Altosur Malbec 2012: la línea Altosur está orientada a ofrecer al consumidor productos que reflejen las características de la variedad y esto es, en efecto, lo que ofrece este Malbec. En vista tiene ese color violáceo característico, de capa media/alta. En nariz, además de la fruta negra se peciben las notas florales y algo de especias. En boca se confirman los aromas en un vino que se presenta de manera delicada y fácil de tomar. A pesar que pasa por barrica entre 3 y 4 meses, la madera no se siente.

Sophenia Reserve Syrah 2009: personalmente este me cautivó con su nariz. Roberto y Sophia lo catalogan más como un Syrah al estilo de los vinos del Ródano (Francia) que a los de Nuevo Mundo. La expresión de las especias es impactante. Se percibe pimienta dulce, clavos y canela, acompañados por compota de frutas de bosque. La madera se siente de forma delicada, quizá con el énfasis de las especias y algunas notas ahumadas. En boca su entrada es dulce, con una acidez media y una suave despedida amarga. Es un vino con una agradable estructura en boca, goloso, de buena astringencia (pasa alrededor de 12 meses por barrica de roble francés y americano) y persistencia media/larga. ¡Encantador!

Sophenia Reserve Cabernet Sauvignon 2011: más joven y menos elegante que el Syrah. Color rubí, profundo, con intensidad media/alta en nariz. Aromas típicos de la variedad: mucha ciruela pasa, casis y distinguidas notas mentoladas. Tiene buena acidez y una potente astringencia que seguramente se volverá menos agresiva pronto. Es un vino que va a necesitar algo de tiempo para amalgamarse en la botella, pues actualmente es mucho más expresivo en vista y nariz de lo que es en boca, donde se queda algo corto. Habrá que probarlo en unos meses a ver cómo ha evolucionado.

Sophenia Synthesis – The Blend 2008: un exquisito vino que huele a Francia… Huele a Bordeaux. Provoca olerlo una y otra vez antes de probarlo. Sentí infinitas ganas de quedarme con él y descubrirlo poco a poco. Elaborado a partir de Malbec (70%), Cabernet Sauvignon (25%) y Merlot (5%). Es intenso en vista, complejo en nariz. Predominan los aromas terciarios sobre los primarios (algo lógico en un vino que pasa 18 meses en barrica de roble francés) y en boca se presenta armónico y sedoso, pleno, con una gran persistencia. ¡No quieres que la copa se termine!

Es un vino que ha obtenido una inmensa cantidad de premios internacionales y que bien podría engañar a muchos haciéndose pasar por “un buen francés”, cuando en realidad es un “gran argentino”.

Finalizamos la degustación saboreando unos exquisitos platillos preparadas por un chef contratado por Di-Masi. Un delicioso ceviche de pescado con mango, tequeño con salsa de papelón, polvorosa de pollo, una mini reina pepiada (arepa) y una especie de pabellón que sustituía el arroz por una ruedita de casabe. Una muestra ideal para que los invitados argentinos pudiesen probar algo de nuestra comida criolla.

Platillos venezolanos degustadas con los vinos de Finca Sophenia
Roberto y Gustavo, en compañía de Eugenia, Sophia y el resto del equipo, han hecho un excelente trabajo. Los viñedos dan mejores frutos con el paso de los años y todos ganan experiencia en el proceso. Una bodega que produce vinos argentinos de calidad, que expresan el terroir del valle de Uco, pero con un toque que siempre recuerda al Viejo Mundo.

Buenos vinos para diferentes ocasiones y/o distintos consumidores. Me encantó haberlos disfrutado nuevamente, sobre todo porque esta vez tuve el placer que nos brindó Distribuidora Di-Masi de poder hacerlo en compañía de Roberto y Sophia.

¡Muchas gracias y salud!

Elizabeth Yabrudy

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