Santo Bokado

santo_bokadoDesde hace algún tiempo vengo comentando entre amigos y familia, al igual que lo hago durante las capacitaciones que dirijo en restaurantes sobre servicio y atención al cliente, que cuando una persona sale a comer fuera de casa lo que busca es tener una grata vivencia.

Va más allá de la necesidad de alimentación. Cuando salimos queremos compartir un buen momento con nuestros seres queridos, desconectarnos de la realidad, y sentirnos consentidos, en muchos casos buscando –con o sin intención– tener una experiencia memorable.

Para mi fortuna, eso fue lo que me ocurrió ayer en Santo Bokado, un nuevo espacio caraqueño ubicado en el Altamira Village. Fui invitada por Dino Ábalo, amigo y también sommelier, quien es uno de los socios. Él, junto con un genial equipo que incluye al chef ejecutivo Beto Puerta, construyeron de cero la propuesta de este restaurante al cual le auguro mucho éxito si se mantiene atendiendo a su clientela de la misma forma que lo hicieron anoche con todos sus invitados (Noviembre 20, 2015).

Sentidos consentidos

El ambiente es sobrio, pero acogedor, con una elegancia que provoca. Desde la sala, cubierta pero al aire libre, ves la cocina, y si eres un comensal muy curioso, puedes incluso observar cómo preparan los platos y hablar con los cocineros.

La propuesta gastronómica es novedosa, desde la creación de los platos hasta su puesta en escena. El menú es fácil de leer y sin complicaciones, y los nombres de los platos son sencillos de recordar. Los meseros, muy bien preparados, se encargan de explicar de qué va el local y te orientan en cómo hacer el pedido.

El sommelier, un encanto. No es Dino, él tiene su protagonismo en la selección y montaje de la carta, pero para el servicio se apoya en otro colega y amigo en común, Harold Martín-Caro. La oferta es variada y para todo gusto. Vinos de Viejo y Nuevo Mundo, varietales y de corte, con algunas recomendaciones especiales (vinos poco comunes). También tienen una selección de cervezas y destilados.

Todos los sentidos se activan y es imposible no disfrutar. El día de la cena, los comensales mirábamos nuestros platos, tomábamos fotos y discreta –y no tan discretamente– curioseábamos lo que servían en la mesa de al lado. El clic de las cámaras capturando los platos fue un común denominador. Creo que todos quisimos plasmar lo que veíamos, para invitar a nuestros seguidores a probar la experiencia de Santo Bokado.

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Un poquito de aquí, un poquito de allá

Dentro de la filosofía del restaurante está el compartir y esto se refleja en la forma como se presentan los platos, previa introducción hecha por su personal. Aunque pareciera entonces un sitio no apto para quienes prefieren tener un plato para sí mismos, siempre hay opción de quedarte con lo que ordenaste, no darle a nadie y sentirte satisfecho con la cantidad.

Yo estaba con mis amigas, Hellen Méndez y Tamara Belgiovane, nos recomendaron que cada una ordenara dos platos diferentes y eso hicimos. La selección:

  • El de Parchita: un exquisito cebiche de pescado blanco
  • Las Caraotas: versión en crema, con crujientes de guisante, aromatizada con wasabi
  • El Pastel: crema de cazón ahumado con espuma de Pecorino y aroma de trufas
  • El Pulpo: con compota de tomate y una sutil versión de ñoquis de yuca
  • El Risotto: de asado negro con coco rallado, cargado de aroma
  • El Lomito: con el dulzor de la cebolla caramelizada, el crujiente de la pata de grillo y la ternura de los huevitos de codorniz fritos, servidos en el tope del plato

No, no resumí. Esos son los nombres de los platos. No me pregunten cuál me gustó más porque todos me encantaron; pero cuando vayan, no dejen de pedir El de Parchita y El Risotto. Debo confesar que días antes, gracias a mi buena suerte, estaba en el Altamira Village y me invitaron a probar algunos de los platos de práctica, así que además de los antes mencionados, también tuve el placer de degustar Los Buns, El Pargo y La Pasta… ¡Wow, la pasta!

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El postre, un problema

El postre, dicen muchos, es el plato más importante. Y en realidad lo es, porque se trata del cierre. Comparto con mi amiga Tamara Belgiovane que muchas veces es mejor quedarnos con el sabor salado, aunque tengamos ganas de algo dulce, porque los postres en los restaurantes no suelen ser muy ricos.

El problema, en Santo Bokado, es que son exquisitos. Los quieres seguir viendo, da dolor empezar a comerlos, pero la cara de éxtasis al llevar cada bocado a la boca, es inevitable.

Probamos tres postres y no, no quedamos empalagados. Los armonizamos con el ron dulce Hacienda Saruro y fue todavía una experiencia más gratificante: El Mango (¡una obra de arte!), La Sarrapia (¡una explosión de sabor) y El Chocolate (¿cómo lo quieres?).

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Compromiso y ganas de hacerlo bien

Lo pienso y quienes me conocen me han escuchado decirlo, lo que se hace con amor siempre resulta positivo. Por eso presiento que a Santo Bokado le va a ir muy bien. En principio, crear y apostar a un proyecto en este momento en el que está nuestro país, es de valientes y tienes que creer mucho en lo que estás haciendo para que pueda irte bien.

Luego, entiendo que han sido días y noches de práctica, degustaciones, ajustes, entrenamiento, porque quienes son parte del proyecto quieren que todo salga de la mejor manera posible.

Cuando asistí no era una noche abierta al público general. Fue una noche en la que personas de los medios de comunicación y algunos sommeliers fuimos invitados para vivir la experiencia de Santo Bokado. La noche fluyó perfectamente, con un mínimo margen de error, pero siempre habrá cosas que corregir, lo importante es percibirlas y estar dispuesto a mejorar.

Ya dije que la comida era deliciosa. También me impresionó la calidad del servicio, y muchos de quienes me están leyendo ahora saben que soy muy exigente al respecto. Son jóvenes de muy buena presencia, entrenados no sólo para hacer su trabajo sino para ofrecer y vender el menú de local.

Ya quiero volver a Santo Bokado. El reto del equipo es que los que vayamos siempre queramos volver… Que los que asistan a partir del 24 de noviembre (fecha oficial de apertura) tengan la misma experiencia memorable, la cuenten y regresen.

¡Salud y éxito para todo el equipo de Santo Bokado!

Elizabeth Yabrudy

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